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Las instituciones públicas y privadas apuestan por modelos que ofrezcan soluciones novedosas que se adapten a la Agenda 2030

La necesidad de garantizar un futuro sostenible donde el crecimiento de las naciones sea respetuoso con el planeta y el medio que nos rodea se convirtió en una prioridad para el mundo cuando los efectos del cambio climático empezaron a ser palpables. Las inundaciones, sequías o fenómenos meteorológicos adversos son solo algunas de las manifestaciones que apuntan a que las condiciones de vida están cambiando, por lo que en 2015 se establecieron los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible -los famosos ODS de los que todo el mundo habla- a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En total, el documento recoge 17 puntos en lo que se conoce coloquialmente como Agenda 2030, y van desde la finalización de la pobreza y la erradicación del hambre hasta la creación de ciudades y comunidades sostenibles, pasando por una obligatoria alianza para alcanzar estas metas.

Con un camino complicado por recorrer, las instituciones públicas y privadas han hecho una apuesta decidida por los proyectos innovadores y con perspectiva medioambiental, por lo que, a día de hoy, se pueden encontrar una gran cantidad de propuestas que tienen como finalidad generar un impacto positivo en los entornos sobre los que trabajan. El sesgo común que comparten todas estas acciones es que tratan de darle respuesta a una pregunta simple mientras ponen especial cuidado en que los resultados sean útiles para la sociedad.

En este contexto, es reseñable el papel de agentes como Sustainia, una asociación internacional que presenta una guía de más de cien soluciones ecológicas y sostenibles que se desarrollan a lo largo y ancho del mundo. Publicado por vez primera en 2012, este mapa de proyectos incluye trabajos sobre la gestión y reutilización de residuos, el ahorro de agua, la producción sostenible de alimentos, el desarrollo de tecnología ecológica o los nuevos modelos de construcción comunitaria, por mencionar solo algunos ejemplos. Además, para seguir potenciando estas iniciativas, existen encuentros globales como la Startup Weekends Sustainable Revolution, donde se ofrecen más de 500 propuestas verdes que son valoradas y votadas por expertos de diferentes países.

El objetivo de todas estas iniciativas es que el desarrollo de proyectos no se produzca de forma aislada, sino que implique a agentes de diferentes regiones para buscar soluciones novedosas a problemas comunes. Un ejemplo de ello es el proyecto LIFE Garachico, que busca fórmulas de resiliencia ante los efectos del cambio climático a través de soluciones innovadoras que implican a la comunidad y que, además de desarrollarse en la isla de Tenerife (Garachico y Puerto de la Cruz), su metodología será exportada a Praia de Vitória, Portugal, para proponer un sistema de detección temprana y respuesta a la inundaciones que provocan los fenómenos costeros adversos.

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